A esta altura del mes de febrero, ya se puede hablar de una modificación significativa del patrón pluvial. Se ha incrementado la frecuencia de sistemas frontales y también se han impuesto masas de aire con mayor carga de humead. La diferenciación negativa de las lluvias desde la zona núcleo hacia el sur de la región pampeana, no presenta correcciones de valor en el corto plazo, las cuales recién pueden aparecer en la última semana de febrero en el sur, aunque con un claro sesgo deficitario ya muy instalado. A pesar de todo, se perfila buena la chance de una mejora por continuidad de precipitaciones a partir del domingo sobre el sudeste bonaerense. Esto no se ha dado con eficiencia en el NEA, sobre todo en Chaco, principalmente en la zona algodonera, con recargas muy cortas que dejan una situación critica para lo que queda de la campaña.

En cuanto a la tendencia climática, el fenómeno La Niña, se ha consolidado, como marcaban los modelos, pero como venimos comentando en informes anteriores, su influencia sobre la circulación atmosférica ha sido muy relativa. El enfriamiento promedio de las últimas semanas apenas se aproximó a un grado centígrado, un evento débil y tardío. Es posible reconocer, sin embargo, que la presencia de este enfriamiento ha colaborado en la proyección por más tiempo de lo esperado de los faltantes pluviales, pero claramente no ha dado inicio al este comportamiento deficitario. El solapamiento con la situación de circulación de escala regional, definitivamente no ayuda, pero entendemos que lo ocurrido recientemente en la franja central del país, deja en claro que el condicionante principal para el despliegue de precipitaciones ha sido la circulación de escala regional y no el forzante de escala planetaria.
En el mapa de anomalías de la temperatura superficial del mar, se destaca el enfriamiento en la cuenca central del Pacifico Ecuatorial. El fenómeno La Niña está en desarrollo en el océano, sin que se refleje su presencia en los indicadores atmosféricos de manera significativa. Como sea, en base a los modelos que simulan la evolución del indicador ENSO, aun marcan la presencia del fenómeno La Niña para el mes de febrero, manteniendo un acople atmosférico débil.
Posiblemente hemos transitado las dos semanas que definirán la suerte de la campaña de granos gruesos. La corrección inicial en la zona núcleo, luego tuvo un corrimiento favorable hacia el litoral y si bien algunos sectores la llegada de las lluvias no evito el deterioro de las sementeras, hubo un cambio positivo. La acumulación de reservas esta permitiendo cerrar el mes de febrero con menos exigencia y aún es posible esperar un nuevo sistema precipitante generalizado para los últimos días del mes.
Cambiando del viernes para el sábado, ya pueden comenzar a llegar lluvias al sur de la región pampeana. La inestabilidad y la recurrencia pluvial entre el domingo y el martes pueden dejar una corrección que evite mayores pérdidas en la franja sur bonaerense, sobre todo el sudeste. En tanto entre domingo y martes las temperaturas volverán a un nivel máximo de exigencia en la zona núcleo y las provincias del centro. Esto converge en un escenario inestable entre miércoles y viernes de la semana próxima, posiblemente con el regreso de lluvias generalizadas.
CONCLUSIONES
De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:
1. Respecto del indicador ENSO, si bien el monitoreo responde técnicamente a una posición La Niña, su impacto es muy poco perceptible en los índices que permiten reconocer el acople del fenómeno oceánico con la circulación atmosférica. En consecuencia la condición actual en términos prácticos puede considerarse neutral o de una influencia débil.
2. Si bien febrero viene mostrando un despliegue irregular de los sistemas precipitantes, con corrimientos marcados de las zonas de máximos pluviales, se viene observando un mejor funcionamiento de la circulación para acercar aire húmedo con mayor potencial pluvial. De validarse esta tendencia, ya ingresaríamos a la última parte del verano mejor perfilado para una normalización del patrón pluvial. Por ahora el centro sudeste de la provincia de BA es el que se ve más comprometido en esta tendencia. Es muy importante que se validen las lluvias entre el domingo y el martes.
3. En una tendencia a más largo plazo, considerando ya la transición estacional, es decir avanzando sobre el mes de abril, es posible que se configure un gradiente de lluvias de oeste a este, es decir con mejores probabilidades para el oeste de alcanzar lluvias normales.
4. El régimen de temperaturas no se perfila asociado a irrupciones de aire frío en forma temprana. Más bien se espera un final de verano y una transición estacional bastante templada, con valores de temperatura media que tienden a mostrar desvíos positivos. (fuente Agrositio)