El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina habilitó las exportaciones a la Unión Europea de sebo bovino no comestible, luego de casi tres años sin envíos.
La medida se concretó luego de que el Senasa incorporó al establecimiento N.º Oficial 263 al listado de plantas autorizadas para abastecer ese destino. La planta pertenece a Coto Centro Integral de Comercialización.
La última exportación argentina de este producto a la Unión Europea se había registrado en noviembre de 2023. La habilitación permite que el establecimiento vuelva a operar con ese mercado y se suma al proceso de recuperación de las condiciones sanitarias exigidas por el bloque europeo. De acuerdo con información publicada por La Nación, otras plantas también se encuentran en proceso de auditoría para obtener la autorización.
El sebo bovino se obtiene de los tejidos grasos que quedan del procesamiento de la faena. En los frigoríficos, esos materiales se envían a plantas de rendering, donde se someten a tratamientos térmicos para separar los componentes sólidos y líquidos. El sebo resultante tiene distintos usos industriales y puede emplearse como materia prima para producir biocombustibles.
En particular, el sebo no comestible de origen animal se utiliza para elaborar combustible sostenible de aviación, conocido como SAF por su sigla en inglés. Para obtenerlo se aplica un proceso de hidrotratamiento, que utiliza hidrógeno a altas temperaturas y presión para eliminar el oxígeno, el azufre y otras impurezas. Según el Senasa, este biocombustible tiene una huella de carbono menor que la del queroseno de origen fósil.
El crecimiento de las exportaciones
La recuperación del mercado europeo se produce en un contexto de expansión de las exportaciones argentinas de sebo bovino. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, en 2015 el país había exportado 6.819 toneladas de este producto, mientras que en 2025 los embarques alcanzaron las 154.808 toneladas, por un valor de US$ 125,2 millones.
Ese volumen representó un incremento de más de veinte veces en diez años y ubicó a la Argentina como el cuarto exportador mundial de sebo bovino, detrás de Australia, Brasil y Canadá.
La BCR señaló que el crecimiento estuvo impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos para la elaboración de diésel renovable. La recuperación del acceso a la Unión Europea incorpora otro destino para el subproducto, que también se utiliza como insumo en la producción de combustibles para el transporte aéreo.

