Un informe de la Bolsa de Comercio de Santa aseguró en las ultims horas que a población porcina en el ámbito de la Provincia alcanza a las 840.872 cabezas registradas al 31 de julio de 2026. De este modo el territorio santafesino, volumen que representa el 15,6% de las existencias del país y se mantiene como el segundo núcleo de la actividad, únicamente por detrás de Buenos Aires.
De acuerdo con el último informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), el entramado estuvo compuesto por 2.534 unidades productivas activas.
El sector avanza hacia establecimientos de mayor escala, con un incremento en la cantidad promedio de madres y nuevas inversiones en genética, bioseguridad y climatización.
Sin embargo, disminuyó el número de pequeños criaderos no integrados, un proceso que comenzó a modificar la estructura tradicional de la cadena.
Las granjas se localizaron principalmente en los departamentos General López, Caseros y Constitución, seguidos por Castellanos, Las Colonias y San Martín. La cercanía con las principales zonas productoras de maíz y soja y la disponibilidad de infraestructura agroindustrial explicaron esa distribución.
General López, Caseros, Rosario y Constitución reunieron en conjunto el 41,7% del stock santafesino. Los dos primeros encabezaron el relevamiento, con 119.040 y 118.020 ejemplares, respectivamente, mientras que San Martín alcanzó los 112.701 y Rosario contabilizó 92.656.
Durante los últimos cinco años, la participación provincial se sostuvo alrededor del 18% del total procesado en Argentina. Y la actividad registró un promedio mensual de entre 135.000 y 145.000 animales, con un predominio marcado de capones e inmunocastrados.
La elaboración anual fue estimada entre 150.000 y 162.000 toneladas res con hueso, con un rendimiento al gancho de entre el 78% y el 80% sobre el peso vivo. Esa mejora estuvo asociada a los avances genéticos y al mayor peso alcanzado al momento de enviar los ejemplares al frigorífico.
El avance de Brasil presionó sobre la rentabilidad
El mercado doméstico absorbió cerca del 98,5% de la oferta, repartida entre la industria de chacinados y embutidos y la comercialización de carne fresca. Este último segmento mostró un crecimiento sostenido como complemento o sustituto de la vacuna, llevando el consumo interno hasta aproximadamente 20 kilos por habitante al año.
A su vez, la inserción externa también ganó terreno y en 2025 Santa Fe exportó 1.886,6 toneladas de cortes y subproductos por unos US$ 2,79 millones FOB. Hasta fines de julio de 2026, los despachos ya superaban las 1.500 toneladas, principalmente de carne congelada y despojos, con China, Hong Kong, Filipinas, Costa de Marfil y Paraguay entre los principales destinos.
Pese a estos avances, la llegada de mercadería brasileña planteó un desafío cada vez mayor. Las compras argentinas pasaron de unas 20.500 toneladas en 2024 a cerca de 53.000 durante 2025, un salto interanual del 159%. La tendencia continuó elevada este año, con más de 12.500 toneladas ingresadas solamente en el primer trimestre.
Brasil aportó el 90% de las importaciones porcinas del país gracias a precios favorecidos por una menor carga impositiva y escalas productivas considerablemente mayores. Esa competencia presionó el valor del animal en pie y recortó la rentabilidad en Santa Fe, especialmente entre las pequeñas y medianas explotaciones, que quedaron expuestas al riesgo de trabajar sin ganancias o incluso a pérdida.
El escenario dejó en evidencia una cadena con capacidad para ganar eficiencia y avanzar sobre nuevos destinos internacionales, pero también expuesta a una competencia externa que condiciona su desarrollo. El desafío será sostener la modernización productiva sin profundizar la desaparición de granjas de menor tamaño, cuya continuidad dependerá de que las mejoras alcanzadas puedan traducirse en márgenes rentables.

