El 14 de septiembre de 2025 el CAR (Centro Agrotécnico Regional) renovó su compromiso con la educación y, en un multitudinario acto, junto al padrino del proyecto, el muy cercano Don Luis Landriscina, inauguró su tambo robotizado, enalteciendo el denominado “camino de la leche”, uno de los pilares de la formación de un centro que atraviesa tres niveles educativos.
A un año de la incorporación del sistema de ordeñe robotizado, el balance excede la simple incorporación de una nueva tecnología. Lo que comenzó como una apuesta por modernizar la producción lechera fue ampliando sus alcances hasta convertirse en una experiencia que articula producción, enseñanza, investigación y vinculación con la comunidad.
Uno de los resultados más concretos se observa en el rendimiento productivo: el promedio por vaca, que se ubicaba entre los 22 y 25 litros diarios, pasó a valores de entre 30 y 35 litros. Este crecimiento se vincula con una mirada integral que contempla la alimentación, la sanidad, el seguimiento de los animales y las condiciones necesarias para obtener una producción de calidad.
Pero quizás uno de los mayores logros sea haber convertido el tambo en un espacio de aprendizaje que atraviesa distintas áreas. Matemáticas, Mecánica, Tecnología, Anatomía, Laboratorio y ciencias encuentran allí situaciones reales para trabajar con los estudiantes.
Los datos de producción permiten realizar cálculos e interpretar resultados, el funcionamiento de la maquinaria abre posibilidades para abordar saberes técnicos, los análisis de laboratorio permiten estudiar la calidad de la leche y cuestiones sanitarias, y el tratamiento del agua y de los efluentes incorpora nuevas dimensiones vinculadas con el cuidado ambiental.
También en el Nivel Primario esta experiencia encuentra otras formas de aproximación: dibujos, sonidos, idiomas, animales y exploración de la robótica permiten que los más pequeños abran muy grande sus ojos y entren en contacto con un proceso que, lejos de quedar restringido al ámbito técnico, puede convertirse en una fuente de preguntas y descubrimientos, una fuente de inagotable curiosidad.
El valor educativo del tambo se potencia, además, porque permite recorrer una cadena productiva completa dentro de la propia institución. El animal, su alimentación y sanidad, el ordeñe, los controles de calidad, la transformación de la leche en yogurt, queso o dulce de leche, su llegada al comedor sustentable y el tratamiento de los residuos forman parte de un mismo recorrido. La leche funciona como un hilo conductor que enlaza producción, ciencia, tecnología, industria y ambiente.
Proyección hacia afuera
Esa integralidad también explica la proyección que la experiencia ha adquirido hacia afuera. Escuelas, universidades, empresas y representantes de distintos sectores productivos visitan la institución para conocer el sistema y sus posibilidades. Universidades de Córdoba, La Pampa, Buenos Aires y de la región han encontrado allí, incluso, un espacio para trabajos y tesinas. El tambo se ha convertido así en uno de los puntos destacados de las recorridas por el colegio y en una expresión concreta de su manera de vincular educación y producción.
Después de un año los resultados no se expresan solamente en una mayor producción por animal. Se manifiestan también en los conocimientos que se ponen en juego, en las áreas que encuentran nuevos puntos de encuentro, en los vínculos que se generan con otras instituciones y en las posibilidades que se abren para los estudiantes.
La robotización láctea terminó siendo, de este modo, mucho más que la incorporación de un equipamiento: se integró a una propuesta educativa que custodia la educación agrotécnica e impulsa la biotecnológica.
Delegación paraguaya
En septiembre de 2025, el CAR inauguró su tambo robotizado, en un memorable día que reunió a autoridades y a la comunidad educativa de sus tres niveles, junto al muy querido padrino del proyecto, Don Luis Landriscina. Aquella jornada, que combinó celebración y encuentro, marcó también un nuevo paso en uno de los recorridos formativos que distinguen al centro: la articulación entre educación, producción y tecnología.
Al cumplirse un año de aquella significativa inauguración, el CAR vuelve a abrir sus puertas para recibir, esta vez, a una numerosa delegación proveniente de la República del Paraguay, integrada por referentes de los ámbitos cooperativista, empresarial, financiero y educativo. Durante su visita, recorrerán distintos espacios y propuestas de la institución, con especial interés en la experiencia de una escuela que vincula la formación de los jóvenes con el territorio y su realidad productiva.
El recibimiento de este próximo 7 de octubre se inscribe, además, en una trama de vínculos entre Argentina y Paraguay que encuentra en la educación y la cultura, y en las actividades agroindustriales, formidables puntos de acercamiento dentro del Mercosur.

