El escenario agrícola argentino para el trigo 2026 se presenta como una moneda de dos caras. Por un lado, la naturaleza ha hecho su parte: tras ciclos de sequía, los perfiles de suelo inician con reservas hídricas óptimas en las principales regiones productoras. Por el otro, la economía impone una disciplina de hierro debido a una relación insumo-producto desfavorable, traccionada por el elevado costo de los fertilizantes.
Bajo este contexto desafiante se desarrolló una nueva edición de la Jornada de Actualización Técnica (JAT) de DONMARIO. A través de un encuentro virtual por streaming moderado por la periodista Carola Urdangarín, referentes técnicos, asesores CREA y analistas de mercado compartieron las claves y tendencias para que el trigo más rentable.. La conclusión fue unánime: en un año de costos elevados, la eficiencia operativa y el micromanagement son la única garantía de éxito.
La brecha productiva en Argentina se sitúa hoy cerca del 48%, un margen que solo podrá achicarse mediante decisiones fundamentadas en datos duros y un soporte genético de vanguardia. En este sentido, Jerónimo Constanzi, gerente de Desarrollo de Producto de GDM para Latinoamérica Sur, fue tajante sobre dónde deben ponerse las fichas.
“Mientras que la genética explica un 14% de las variaciones de rinde, el manejo agronómico es responsable del 35%, convirtiéndose en la palanca más potente para optimizar el negocio”, subrayó el especialista durante su disertación.
Ante el aumento del precio de la urea, la fertilización dejó de ser una “receta fija” para transformarse en una estrategia de precisión. Constanzi destacó que la partición de dosis y el manejo variable son herramientas vitales este año.
Los datos de las redes de ensayos de la compañía son elocuentes: realizar una fertilización doble —70% a la siembra y 30% en macollaje— no solo incrementa el rendimiento entre 235 y 400 kg/ha frente a una aplicación única, sino que además mejora la proteína entre 0,6 y 0,9 puntos.
Genética de última generación
Para que el manejo rinda frutos, debe apoyarse en una estructura genética robusta. Matías Venece y Diego Regnícoli, responsables de desarrollo de DONMARIO, presentaron las variedades clave para este ciclo. Con la humedad disponible, la recomendación para siembras tempranas es DM Araucaria, un ciclo largo de gran plasticidad que permite estirar la ventana de siembra hasta junio.
En el segmento de los ciclos intermedios —los más buscados por el productor argentino— la estrella de la jornada fue DM Casuarina. “Es la mejor variedad del portfolio en intermedios por su equilibrio entre potencial y sanidad”, afirmaron los especialistas, destacando su comportamiento frente a roya amarilla y estriada en años húmedos.
Para cerrar la ventana o liberar lotes hacia una soja de segunda, el lanzamiento de DM Tipa (ciclo corto) se posiciona como una herramienta para maximizar la rotación global y mantener altos niveles de productividad.
“La ventaja estratégica de DM Tipa radica en la eficiencia de uso de recursos en periodos más breves, permitiendo sembrar la soja en fechas óptimas, lo cual es vital para el resultado económico global de la rotación”, destacó Regnícoli.

